
Autores: Humberto Delucchi Canales (Arquitecto) y Eduardo San Martín Woerner (Ingeniero).
Docentes asociados de Duoc UC Sede Alameda, integrantes del Laboratorio de Experimentación y Prototipado (LEP) y miembros asociados del Centro de Innovación del Hormigón UC. Desde esta plataforma académica e investigativa, Humberto aporta como arquitecto especialista en edificación sismorresistente y tecnologías sostenibles, mientras que Eduardo contribuye como ingeniero en construcción centrado en las áreas de procesos, supervisión e instalaciones.
Durante cada invierno, las ciudades chilenas enfrentan una preocupante paradoja al convivir simultáneamente con severos anegamientos viales y una histórica sequía estructural, una problemática cuya causa de fondo radica en un modelo de desarrollo urbano que ha impermeabilizado masivamente el suelo mediante asfaltos y pavimentos tradicionales, impidiendo la infiltración natural y la recarga de los acuíferos. Ante eventos meteorológicos cada vez más concentrados e intensos, resulta indispensable trascender las canalizaciones convencionales y avanzar hacia el modelo de "ciudades esponja", donde el hormigón permeable o drenante se posiciona como una alternativa de alto valor. Sin embargo, para que esta tecnología pase de ser un proyecto piloto a un estándar de infraestructura urbana, debe abordarse bajo un enfoque integral de sostenibilidad estructurado en tres dimensiones clave:
- La dimensión ambiental, centrada en los beneficios hídricos y la gestión de la escorrentía.
- La dimensión económica, que evalúa los costos, la viabilidad financiera y los desafíos de ejecución y materialidad.
- La dimensión social, enfocada en cómo su integración en el diseño arquitectónico y urbano genera beneficios concretos para la comunidad al reducir las perturbaciones cotidianas y mejorar la habitabilidad del espacio público.
La perspectiva de la materialidad y los desafíos constructivos
Desde el punto de vista de la ingeniería y la ejecución en obra, el hormigón permeable presenta particularidades exigentes que difieren drásticamente del hormigón convencional. Al prescindir o reducir drásticamente los agregados finos (arenas) para generar una red interconectada de macroporos, la dosificación de la mezcla se vuelve crítica. La relación agua-cemento y la viscosidad de la pasta deben ser calibradas con extrema precisión: una pasta demasiado fluida terminará decantando por gravedad hacia la base del pavimento sellando los poros, mientras que una pasta demasiado seca impedirá una adecuada adherencia entre los áridos gruesos, provocando el desprendimiento prematuro del árido por tránsito.
Asimismo, los procesos de puesta en obra, compactación y curado requieren protocolos especializados. No es posible utilizar la vibración tradicional, ya que destruye la estructura porosa. En su lugar, se requiere una compactación ligera con rodillos específicos y un curado hermético e inmediato para evitar la rápida pérdida de agua por evaporación dada la alta superficie expuesta del material. A esto se suma el desafío de la durabilidad y el mantenimiento en operación: los poros del pavimento son susceptibles de obstruirse con sedimentos, tierra y basura con el paso del tiempo. Por ello, la viabilidad constructiva del hormigón permeable está indisolublemente ligada al diseño de planes de mantenimiento periódico (como el aspirado de alta presión o hidrolavado) y a un riguroso control de calidad en terreno que garantice tanto la permeabilidad como la resistencia mecánica requerida.

La perspectiva del diseño arquitectónico y urbano
Desde el diseño urbano y la arquitectura del paisaje, el hormigón permeable no debe ser visto como un simple sustituto técnico del pavimento tradicional, sino como una herramienta clave para el Diseño Urbano Sensible al Agua. La incorporación de pavimentos porosos redefine la relación entre la superficie construida, la vegetación y el ciclo hídrico, permitiendo proyectar espacios públicos multiservicio.
Arquitectónicamente, su textura rugosa y porosa ofrece oportunidades estéticas y de zonificación funcional dentro de la ciudad. Permite estructurar paseos peatonales, ciclovías, plazas y estacionamientos que no solo gestionan el agua donde cae, sino que reducen sustancialmente la acumulación de charcos y el encandilamiento por reflejos de luz en superficies mojadas, mejorando el confort peatonal. Además, al mantener humedad en el subsuelo y favorecer la evapotranspiración en combinación con la vegetación urbana, contribuye activamente a mitigar el efecto de "isla de calor urbana" en épocas estivales.
El desafío de diseño radica en la correcta articulación espacial: definir en qué zonas de la ciudad se emplaza. Si bien hoy no está destinado a vías de alto tráfico vehicular pesado por restricciones de carga dinámica, su integración en espacios públicos de velocidad reducida, alcorques continuos para arbolado urbano y jardines de lluvia permite crear infraestructuras verdes híbridas que capturan, filtran y conducen el recurso hídrico hacia acuíferos subterráneos o humedales urbanos para su posterior tratamiento y reutilización.

Evidencia local e impulso académico
La factibilidad de esta solución ha comenzado a validarse activamente en el contexto chileno. Desde la Sede Alameda de Duoc UC, hemos impulsado proyectos de investigación aplicada en colaboración internacional con la California State University, East Bay junto al académico PhD, PE Cristian Gaedicke y en alianza estratégica con el Centro de Innovación del Hormigón UC (CIH UC). A través del desarrollo de "Sistemas de captación de aguas lluvias con hormigón drenante”, hemos caracterizado mediante ensayos de laboratorio parámetros clave de comportamiento mecánico, infiltración y durabilidad, demostrando que es una alternativa técnicamente viable y madura para sectores críticos de nuestras ciudades.
El interés técnico e industrial por estas soluciones alcanza hoy un punto relevante con la confirmación del hormigón permeable como temática del próximo Desafío Nacional Universitario del Hormigón, certamen impulsado bajo la normativa del American Concrete Institute (ACI) y coordinado por el CIH UC junto a la industria. Este evento no solo incentiva a estudiantes e investigadores a proyectar mezclas sustentables y de baja huella de carbono, sino que sitúa la resiliencia y el diseño sostenible en el centro del perfil formativo de los futuros profesionales de la construcción e ingeniería.

Hacia una integración normativa y estratégica
El hormigón permeable ha superado la fase puramente conceptual para consolidarse como una solución técnica integrable en la ciudad. Sin embargo, el desafío urgente para Chile radica en adaptar y articular sus marcos normativos; esto exige no solo actualizar las especificaciones técnicas de pavimentación de los organismos sectoriales (SERVIU/MINVU y MOP) para permitir la especificación formal de pavimentos porosos en el espacio público, sino también integrar la visión estratégica del Ministerio del Medio Ambiente. Esta convergencia interministerial resulta fundamental para alinear la infraestructura hídrica urbana con la Ley Marco de Cambio Climático, los planes de adaptación local y la conservación de ecosistemas como los humedales urbanos, reconociendo al hormigón drenante como una Solución Basada en la Naturaleza capaz de filtrar contaminantes y proteger las fuentes hídricas.
Transformar nuestras ciudades en entornos más resilientes, preparados para enfrentar los extremos hidrometeorológicos del siglo XXI, requiere articular la investigación aplicada de materiales, el rigor en la ejecución constructiva, la política ambiental y la planificación urbana. Capturar el agua directamente en la superficie y devolverla de forma segura al ciclo natural representa el paso decisivo para proyectar una infraestructura verdaderamente sustentable y adaptable a la realidad territorial del país.
