
Cada año en época estival, los incendios forestales toman protagonismo en Chile y el mundo. El fuego arrasa con todo lo que encuentra a su paso, muchas veces sin capacidad humana suficiente para contenerlo a tiempo, azotando a comunidades completas, destruyendo flora y fauna, memoria e identidad territorial. A la destrucción de viviendas y pérdida de ecosistemas, se suman daños inmateriales difíciles de cuantificar: vidas humanas, sentido de pertenencia, seguridad y continuidad comunitaria. por lo que surge nuevamente la pregunta: ¿cómo reconstruir después de una catástrofe sin repetir las mismas vulnerabilidades?
En este contexto, la reconstrucción no puede abordarse únicamente como una tarea de reposición física. Requiere una gestión integral que considere las características locales, tales como el suelo, clima y riesgos futuros. Se deben considerar las necesidades de los habitantes del lugar, junto con un plan estratégico que contemple el diseño de las viviendas, uso de materiales adecuados y criterios de prevención ante catástrofes, como la incorporación y mantención de corta fuegos y control de la carga combustible. En este sentido, la ingeniería, y en particular la investigación en materiales de construcción, tienen un rol clave.
En este reportaje, Gerardo Araya-Letelier, Doctor en Ingeniería Civil, Profesor Asociado de la Escuela de Construcción Civil UC y miembro académico del Centro de Innovación del Hormigón UC (CIH UC), enfatiza aspectos clave ante la construcción resiliente al fuego, factores que "deben anticiparse e instaurarse en la cultura de la sociedad con tiempo y planificación, y no solo cuando suceden las catástrofes". Esta reflexión instala un punto central: la reconstrucción no puede limitarse a reponer viviendas, sino que debe cambiar la forma en que habitamos territorios expuestos al fuego.
"Lo que sucede en Chile cada año en época estival va a seguir ocurriendo si no gestionamos cambios significativos. Las temporadas secas y calurosas son cada vez más prolongadas, por lo que se requiere cambios en la planificación urbana, en las políticas públicas y en la cultura. En Chile tenemos cultura sísmica, pero no tenemos cultura para prevenir y enfrentar el fuego".
Gerardo Araya
Académico UC
Reconstrucción post catástrofe: más allá de la emergencia
La académica Ingrid Robert, trabajadora social de la Universidad Andrés Bello, quien ha sido entrevistada con frecuencia en mass media chilenos respecto a cómo enfrentar la reconstrucción post catástrofe -como es el caso de los incendios forestales-, indica que una de las principales debilidades en Chile es la fragmentación institucional. La respuesta del Estado suele concentrarse en la emergencia inmediata, mientras que la reconstrucción queda dispersa entre múltiples actores, programas y escalas de decisión.
Según Robert, los incendios no solo generan pérdidas ambientales, sino también pérdidas humanas, territoriales y de identidad, afectando de manera directa la cohesión social de las comunidades. Desde esta mirada, una reconstrucción efectiva debe considerar:
- Procesos de decisión centralizados que permitan avanzar con rapidez y coherencia.
- Un trabajo sostenido con las comunidades, incorporando su conocimiento del territorio.
- Apoyo psicosocial y mecanismos de contención, fundamentales para la recuperación social.
- Una planificación que supere la lógica de corto plazo y se proyecte en el tiempo.
A estos criterios para enfrentar una catástrofe es primordial sumar otros factores de alto impacto que permitan garantizar un mejor escenario ante eventos futuros. Evaluar la materialidad, incorporar consideraciones de ingeniería estructural, realizar estudios de suelo y fortalecer la planificación urbana permitiría tomar decisiones más informadas sobre cómo y dónde construir, según las condiciones específicas del territorio en que se emplaza la vivienda o localidad. De esta manera, se avanzaría hacia el desarrollo de zonas urbanizadas más seguras, resilientes y coherentes con su entorno. Esto es clave, puesto que incluso una reconstrucción socialmente bien planificada requiere una base material sólida y segura para sostenerse en el tiempo.
El fenómeno de la autoconstrucción
Chile ha avanzado de manera significativa en materia de resiliencia sísmica, desarrollando normativas, capacidades técnicas e investigación de nivel internacional. No obstante, frente a los incendios forestales, el país aún enfrenta brechas importantes en términos de diseño, materialidad y planificación constructiva, siendo la autoconstrucción un factor importante de riesgo y reincidencia.
Debido a la dificultad para implementar soluciones habitacionales a las familias damnificadas en breves periodos de tiempo, muchas personas optan por reconstruir por sí mismos sus viviendas. De acuerdo con Gerardo Araya-Letelier, el fenómeno de la autoconstrucción es crítico, ya que muchas de estas construcciones utilizan materiales ligeros que no cumplen con las normas y estándares adecuados de construcción. Al estar en zonas de alto riesgo de catástrofes, ya sea sismos, tsunamis y/o incendios forestales, entre otros, la necesidad de estandarizar la forma de edificar y fiscalizar su cumplimiento es aún más determinante.
"Si bien la autoconstrucción se orienta a de paliar el déficit habitacional en el corto plazo, no podemos olvidar que vivimos en un país sísmico y que además enfrentamos un alto riesgo ante incendios, particularmente para quienes viven en zonas cercanas a carga combustible", explica Araya-Letelier. Conocer el entorno donde se habita es crucial para determinar si es viable reconstruir en el mismo lugar, o es necesario evaluar cambios. "Frente a la disyuntiva entre conservar una identidad territorial o resguardar la seguridad de las personas ante posibles eventos futuros, debemos tener la claridad de que hay zonas donde no se puede habitar, y en esos casos hay que ser determinantes en prohibir la construcción en esas zonas y asignar espacios seguros", añade.
El desafío técnico: construir para un escenario de riesgo permanente
Desde el punto de vista técnico, una reconstrucción responsable debe asumir que muchas de las zonas afectadas corresponden a territorios con riesgo recurrente. Esto obliga a replantear preguntas fundamentales:
- ¿Con qué materiales se reconstruye?
- ¿Qué nivel de desempeño se espera de las viviendas y la infraestructura frente al fuego?
- ¿Cómo se integran criterios de durabilidad y resiliencia en las políticas habitacionales y de reconstrucción?
De acuerdo con Gerardo Araya-Letelier, los materiales de construcción no son insensibles frente el fuego, pero sí hay materiales con un desempeño y resiliencia mayor. El hormigón es uno de los materiales con mejor comportamiento frente al fuego. A eso se le puede añadir que existen innovaciones que pueden incluso mejorar estas características, convirtiéndose en un excelente aliado al momento de construir y reconstruir viviendas.
Por otro lado, no solo se debe considerar el material. También cómo están emplazadas las viviendas. Para el académico Gerardo Araya-Letelier, la planificación urbana tiene que ir de la mano con políticas públicas que garanticen adecuados corta fuegos, distancias prudentes entre una vivienda y otra, y el control permanente de las cargas combustibles.

Fotografía: Efecto del fuego en el hormigón. Cortesía de Gerardo Araya-Letelier.
"En las edificaciones de hormigón armado y albañilería sus muros estructurales funcionan adecuadamente como barreras cortafuego entre una vivienda y otra, con una resistencia al fuego mayor que otros materiales ligeros para que se pueda contener el fuego por un tiempo determinado, como vías de escape".
Gerardo Araya
Académico UC
La resiliencia del hormigón al fuego
El hormigón es un material no combustible, lo que representa una ventaja significativa frente a incendios. Su baja conductividad térmica y su masa permiten retardar el aumento de temperatura en los elementos estructurales, otorgando mayor estabilidad durante un evento de fuego.
Entre sus principales características se encuentran:
- Mayor tiempo de resistencia estructural, lo que puede evitar colapsos prematuros.
- Protección natural de las armaduras, siempre que el diseño del recubrimiento sea adecuado.
- Menor propagación del fuego, en comparación con sistemas livianos o altamente combustibles.
No obstante, el hormigón no es inmune al daño. Exposiciones prolongadas a altas temperaturas pueden generar:
- Pérdida de resistencia mecánica.
- Fisuración y desprendimiento del recubrimiento, con el consecuente daño en la armadura en el hormigón armado
- Daños irreversibles que afectan la vida útil de la estructura.

Fotografía: Efecto spalling en el hormigón. Cortesía de Gerardo Araya-Letelier.
Por eso cobra importancia de la investigación aplicada. Desde el CIH UC, avanzar en este ámbito significa generar conocimiento local que permita optimizar diseños, materiales y criterios constructivos, adaptados a las condiciones específicas del territorio chileno.
De acuerdo con el académico Gerardo Araya-Letelier, dentro de las opciones existentes para mejorar la resistencia al fuego en el hormigón, se encuentra la incorporación de microfibras de polipropileno.Incluso, hay fibras de origen natural que han demostrado una notoria mejora en el comportamiento. Las fibras retardan el spalling y permiten que el hormigón pueda estar expuesto a temperaturas de 600, 700, 800 e incluso 1.000 grados con un daño controlado. El académico recalca que a nivel industrial ya existen las fibras poliméricas para incorporar en el hormigón, y en el CIH UC se ha trabajado con diversas fibras naturales con muy buenos resultados.
"El hormigón es un material tan noble que, incluso ante el fuego es de los materiales con mejor comportamiento. En Chile no tenemos gran uso de microfibras para mejorar aún más su desempeño frente al fuego, salvo en túneles. Hablamos de mejoras con costos marginales que podrían marcar la diferencia".
Gerardo Araya
Académico UC

Fotografía: Ensayo de spalling en el hormigón con uso de fibras. Cortesía de Gerardo Araya-Letelier.
Reconstruir desde la cultura y el conocimiento
Los incendios forestales han dejado en evidencia que la reconstrucción no puede seguir siendo una respuesta improvisada. Requiere una mirada integral, donde lo social, lo territorial y lo técnico se articulen de manera coherente.
En este escenario, el Centro de Innovación del Hormigón UC cumple un rol fundamental: no reconstruir directamente, sino generar conocimiento que permita reconstruir mejor y aportar al desarrollo de una cultura constructiva que comience a considerar el fuego como un factor de riesgo estructural y permanente.
"En Chile no tenemos cultura de fuego. Estos últimos años hemos visto efectos muy importantes que nos han evidenciado defectos graves en políticas públicas, planificación urbana, uso de materiales, diseños y medidas de mitigación. Hablamos de un problema multifactorial, pero que puede partir con pequeños pasos, tales como diseñar, construir y mantener los cortafuegos adecuados".
Gerardo Araya
Académico UC
Avanzar desde la cultura y el conocimiento de forma transversal en la sociedad nos permitirá contribuir a que las futuras reconstrucciones no solo repongan lo perdido, sino que construyan infraestructura más segura, resiliente y preparada para un escenario de riesgo permanente.
Finalmente, es importante asumir que, ya sea por negligencia o intencionalidad, la mayoría de los incendios tienen responsabilidad humana. Reconocer este factor implica adoptar medidas permanentes más determinantes si se quiere evitar nuevos eventos como los vividos recientemente en las regiones de Ñuble y Biobío, o en Valparaíso en el año 2024.
Autora: Valeria F.